jueves, 1 de octubre de 2015

¿QUÉ ES LA DIETOTERÁPIA?

La Dietoterapia es la técnica que se basa en la prevención y curación de las enfermedades a través de los alimentos que ingerimos o aquellos que dejamos de ingerir porque son perjudiciales. La incidencia de estos alimentos busca actuar directamente sobre la causa real del problema (los síntomas nos dan pistas para llegar a la causa real del problema y tratarlo de raíz, pero se tratan colateralmente), para conseguir un cambio profundo en la salud del paciente y que la enfermedad no retorne o se sepa frenar a tiempo. 
Por ejemplo, podríamos tener una serie de síntomas cómo podría ser mal aliento, malas digestiones, sensaciones de vómito, dolor de estómago, etc. que definen un marco de una patología concreta, por ejemplo, la contaminación a causa de la bacteria H.Pilori, que se traslada al estómago cuando su sitio habitual es el intestino delgado. Pero... ¿Y la causa real de que no seamos capaces de mantener a esta bacteria en su sitio de origen? Quizá la causa real yace en una mala dieta, una bajada de HCl del estómago por culpa del estrés, etc. 
En dietoterapia, es importante saber buscar la causa del problema, contemplando al individuo por si mismo y como persona. No hay que fijarse sólo en "cómo eliminar a la bacteria, que es la patología". Hay que llegar a un estudio más profundo de la situación y dejar atrás las convencionalismos que ha despertado en nosotros la medicina.
Sabremos recetar un producto u otro, gracias a saber conectar con los remedios que buscábamos en la propia naturaleza. Hay películas que nos explican muy bien cómo en la naturaleza hay animales que buscan "antídotos" para purjarse de algo que no les ha sentado bien. Por ejemplo, los perros, que a veces comen plantas por instinto que les hacen vomitar. Es un síntoma vomitar, pero para ellos no es relamente malo en ese momento. Sacan aquello que no les ha sido beneficioso. Acompañan al síntoma para obtener una mejora de él. 
La relación alimento-antídoto nos hace pensar que actualmente tenemos la intuición atrofiada a causa de que los alimentos, para nosotros, son las tortillas precocinadas de los supermercados ó las galletas de la estantería de la gasolinera. Nos hemos olvidado de que los alimentos crecen en la naturaleza, crecen de la tierra. Para nosotros, un alimento se obtiene del súper, no del huerto. Hay que recurperar esa conexión con lo que realmente nos hace amar, la energía de saber cultivar con amor nuestras tierras. 
Para entender la dietoterapia con la gran importancia que realmente tiene. No solo debe tener en cuenta las propiedades alimenticias naturales, además hay que considerar la tranzabilidad a la que se expone el alimento durante su procesado. Entre estos casos está considerado desde  los métodos de cultivo, el transporte, las manipulaciones en cocina, etc. En un montón de ocasiones, hay posibilidad de alterar las propiedades del alimento y que este, en vez de ser terapéutico, se convierta en un gran enemigo. Por ese motivo, en la dietoterapia también se considera el hecho de que los alimentos estén procesados de la manera adecuada y se sigan los protocolos de higiene necesarios para no sufrir patologías posibles, que son más frecuentes de lo que nos pensamos. 

Tan importante es esto para la dietoterapia, que también contempla la maximización de nutrientes y todo el potencial de la naturaleza intrínseca de un alimento. Con ello nos referimos a que, para que un alimento tenga efecto terapéutico sobre nuestro organismo, este debe ser lo más natural posible. Y ¿Cómo lo consigo? Actualmente somos muchas las personas que estamos apoyando la visión holística y natural sobre el equilibrio del ser humano. Ya no es contemplado que cada parte del cuerpo se vea afectada independientemente la una de la otra, sabemos que hay una relación entre todos nuestros cuerpos (físico, emocional, mental, electromagnético, etc.), y todos tienen que ir en sincronía. Eso se expresa ante la vida como la salud. 
Hemos hablado de que la dietoterapia es, por lo tanto, una manera de alimentarse para curar una patología concreta. Pero, a su vez, puede ser una herramienta de vida para que la dieta sea un hábito permanente de salud y no sólo una manera de curar algo temporalmente.Gracias a conocer la calidad de la naturaleza de los alimentos que ingerimos, somos capaces de llenar de vida nuestro cuerpo e ir tonificando, nutriendo o depurando nuestro cuerpo cada vez que nos lo pide él. Sí, en la dietoterapia se enseña al cuerpo a pedir aquello que realmente le hace bien, aquello que necesita.
La dietoterapia es una manera de entender el mundo desde el remedio natural que nos ofrece localmente el lugar dónde vivimos. Al menos lo solía hacer cuando habían más bosques y menos ciudad. Pero bien, actualmente nuestro pequeño bosque se suele resumir en los pequeños negocios llamados herbolarios (sitios que hasta hace poco la gente se preguntaba si era un lugar de mujeres raras y brujas... y que ahora, casi todo el mundo frecuenta).
La cosa es que poco a poco conseguimos evolucionar en este campo que nos ofrece múltiples oportunidades a los humanos de desarrollar una de nuestras inteligencias más dormidas: la que nos enseñó para alimentarnos cuándo vivíamos en el bosque con otros animales. 
Por tanto la dietoterapia buscará los objetivos de sanar al cuerpo a partir de la alimentación, pero contemplando todos los cuerpos como uno, con una visión holística. Y procurará que esa visión no se reduzca simplemente en un puro antropocentrismo, sino siguiendo una mirada más allà de cosmovisión.


martes, 4 de noviembre de 2014


ELOGIO A LA COCINA LENTA

EL PAPEL PERDIDO DE LA MUJER EN LA COCINA


La cocina tiene multitud de opciones, tanto de combinación de alimentos como de procesado de los mismos. En la sociedad actual podemos tratar infinidad de producto con herramientas diferentes, y cada día se descubren más métodos para disfrutar de nuevos sabores. 

Existen infinidad de aparatos y objetos que nos sirven para moldear, tratar, mezclar... todo aquello que queremos comer: amasadores, deshidratadores, moledores, trituradores, ollas y sartenes de diferentes tipos y materiales, etc. 

Y dentro de todo ese procesado del alimento, podemos observar varios estilos de cocinado: al vapor, presión, escaldado, frituras, etc.

A causa de la evolución en la época industrial, se ha llegado a un ritmo de procesado muy diferente al que estábamos acostumbrados. Actualmente, los gadgets de cocina ya no son de "uso cotidiano" sino que se han convertido en "juguetes" para aquellos que sienten la cocina como una afición. Pero el hecho de cocinar, muchos lo ven como una obligación y habitualmente prefieren comprar alimentos pre-cocinados o cocinar alimentos procesados industrialmente que "se cuecen en dos minutos".

¿Por qué ocurre esto? Hoy en día la figura de la mujer ha cambiado. Tiene sus ventajas y sus desventajas. La mujer se ha convertido en una figura que representa la fortaleza, presenta la capacidad de soportar no sólo el ritmo para mantener el hogar, sino que también sale a trabajar cada día y se siente mucho más independiente que en el pasado respecto a la figura masculina.

Las ventajas son que la mujer ha podido dar un paso adelante y se ha convertido en dueña de sus decisiones y dueña de su vida. Antes, e incluso ahora en muchas culturas, se la consideraba una sumisa frente al género masculino y los hijos. 

El potencial desarrollado la ha convertido en un ser, podríamos considerar, libre. Libre me refiero en cuanto a posibilidades, ya que tiene opción de aspirar a cosas que antaño eran imposibles. Ha integrado en sí misma el potencial de acción exterior con el que cargaba el hombre y, a su vez, seguir manteniendo su vida familiar. 

Ahora bien ¿qué tiene eso que ver con la cocina? La mujer era la responsable de preparar el plato de comida para todos los seres de la familia. Desde bien joven era instruida a partir de la sabiduría de sus antecesores. La joven se convertía en la madre, era el rol establecido. Se encargaba del cuidado del hogar y de las tareas cotidianas. Y todo ese tiempo dedicado a la familia tenía grandes ventajas, como por ejemplo el elogio a la lentitud, a llegar a casa y tener a alguien que te diera cobijo, sensación de amor y calidez.

La mujer estaba dedicada a nutrir a su familia y no sólo hablamos de nutrir con alimentos potentes, sino también nutrir con amor a su marido e hijos. De hecho, la energía femenina conlleva tanta intensidad y fortaleza que es complicado canalizarla, sobre todo hoy en día.

En la sociedad actual los roles se han visto afectados. Por supuesto, las mujeres que crecen ya no lo hacen con la creencia de que deben "alimentar" o "servir" a la familia. Se crece con una mentalidad capitalista que busca la supervivencia económica y después, si la economía o el trabajo lo permite, se cría a los hijos. 

Asimismo, la comida ha pasado de ser un alimento lleno de nutrientes y cargado de energía a ser algo rápido, frío, y con inyecciones de vitaminas artificiales para mantener con vida a la sociedad. Pero bien, mantener con vida no implica ni mantener fuerte, ni mantener alegre, ni mantener satisfecho al individuo... implica, simplemente, mantener viva a la persona. 

La figura de la madre que cocina platos increíbles se va desvaneciendo. Ahora recordamos a la abuela, ella es la figura que conserva resquicios de esa sociedad que habla de la cocina lenta y nutritiva. 

Un bebé necesita caricias para sobrevivir. Durante los dos primeros años de vida, si no recibe calor humano, no es capaz de sobrevivir. un bebé tampoco comerá nunca en una situación de estrés, necesita sentirse relajado y seguro para poder comer. La experiencia de un recién nacido frente al comportamiento de alimentación es algo que deberíamos copiar y tener en cuenta. Es lo que ninguno de nosotros hacemos ya. Ni comemos en calma, ni relajados, ni en ambiente familiar. 

Y ya no hablo de alimentarnos en esas condiciones, hablo del simple hecho de comer, que no implica nutrirse como deberíamos. Puede que antaño, aunque hubiera menos recursos económicos, se potenciaran mejores combinaciones de alimentos que representaban una gran aportación nutricional. Hoy por hoy, la tortilla de patatas con cebolla pre-cocinada y recalentada en el microondas ya no es un alimento, es comida vacía. 

Por comida vacía entiendo puro hidrato de carbono, que nos ayuda a quemar energía rápida, pero que carece de nutrientes específicos y necesarios. Y, el problema añadido es que, podemos pasar bastante tiempo comiendo eso y nuestro cuerpo no se quejará demasiado, él esta programado para intentar depurarse sin muchas quejas. Pero, a la larga, ha intentado substituir tantos elementos que no tiene mucho potencial para resistir más, con lo que se regenera en poco tiempo una enfermedad más intensa. Nos preguntamos ¿de dónde nace? de un bloqueo que se mantuvo latente durante años, al que no prestamos atención.  

Los seres humanos, si cocinamos actualmente, lo hacemos de manera muy básica y sin pararnos a dedicarle mucho tiempo a pensar en ¿Qué efecto tiene la comida que ingerimos sobre nuestro organismo? ¿Frío, calor, tranquilidad, nerviosismo? ¿Qué nutrientes me está aportando? ¿Nos está saciando o simplemente nos llena el estómago durante un rato? ¿Qué siento cuando estoy comiendo? ¿Con quién estoy cuando como? ¿Soy consciente de lo que como, de su sabor, de su intensidad? ¿de qué disfruto cuando como? ¿Me gusta el crujiente, el salado, el dulce, el amargo...? ¿Qué colores me gusta que haya en mi plato?

El rol femenino ancestral esta demandando resurgir. Muchas personas ya están despertando esa consciencia y, por suerte, no sólo son mujeres. Por suerte, podemos llegar al equilibrio entre hombre y mujer, basado en el respeto y, a su vez, nutriéndonos con el potencial de alimentos y de cariño que todos anhelamos... como los niños/as.

Más en mi canal de Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=VE4ex6L3Erg

Por Alba Salvany Garcia