martes, 4 de noviembre de 2014


ELOGIO A LA COCINA LENTA

EL PAPEL PERDIDO DE LA MUJER EN LA COCINA


La cocina tiene multitud de opciones, tanto de combinación de alimentos como de procesado de los mismos. En la sociedad actual podemos tratar infinidad de producto con herramientas diferentes, y cada día se descubren más métodos para disfrutar de nuevos sabores. 

Existen infinidad de aparatos y objetos que nos sirven para moldear, tratar, mezclar... todo aquello que queremos comer: amasadores, deshidratadores, moledores, trituradores, ollas y sartenes de diferentes tipos y materiales, etc. 

Y dentro de todo ese procesado del alimento, podemos observar varios estilos de cocinado: al vapor, presión, escaldado, frituras, etc.

A causa de la evolución en la época industrial, se ha llegado a un ritmo de procesado muy diferente al que estábamos acostumbrados. Actualmente, los gadgets de cocina ya no son de "uso cotidiano" sino que se han convertido en "juguetes" para aquellos que sienten la cocina como una afición. Pero el hecho de cocinar, muchos lo ven como una obligación y habitualmente prefieren comprar alimentos pre-cocinados o cocinar alimentos procesados industrialmente que "se cuecen en dos minutos".

¿Por qué ocurre esto? Hoy en día la figura de la mujer ha cambiado. Tiene sus ventajas y sus desventajas. La mujer se ha convertido en una figura que representa la fortaleza, presenta la capacidad de soportar no sólo el ritmo para mantener el hogar, sino que también sale a trabajar cada día y se siente mucho más independiente que en el pasado respecto a la figura masculina.

Las ventajas son que la mujer ha podido dar un paso adelante y se ha convertido en dueña de sus decisiones y dueña de su vida. Antes, e incluso ahora en muchas culturas, se la consideraba una sumisa frente al género masculino y los hijos. 

El potencial desarrollado la ha convertido en un ser, podríamos considerar, libre. Libre me refiero en cuanto a posibilidades, ya que tiene opción de aspirar a cosas que antaño eran imposibles. Ha integrado en sí misma el potencial de acción exterior con el que cargaba el hombre y, a su vez, seguir manteniendo su vida familiar. 

Ahora bien ¿qué tiene eso que ver con la cocina? La mujer era la responsable de preparar el plato de comida para todos los seres de la familia. Desde bien joven era instruida a partir de la sabiduría de sus antecesores. La joven se convertía en la madre, era el rol establecido. Se encargaba del cuidado del hogar y de las tareas cotidianas. Y todo ese tiempo dedicado a la familia tenía grandes ventajas, como por ejemplo el elogio a la lentitud, a llegar a casa y tener a alguien que te diera cobijo, sensación de amor y calidez.

La mujer estaba dedicada a nutrir a su familia y no sólo hablamos de nutrir con alimentos potentes, sino también nutrir con amor a su marido e hijos. De hecho, la energía femenina conlleva tanta intensidad y fortaleza que es complicado canalizarla, sobre todo hoy en día.

En la sociedad actual los roles se han visto afectados. Por supuesto, las mujeres que crecen ya no lo hacen con la creencia de que deben "alimentar" o "servir" a la familia. Se crece con una mentalidad capitalista que busca la supervivencia económica y después, si la economía o el trabajo lo permite, se cría a los hijos. 

Asimismo, la comida ha pasado de ser un alimento lleno de nutrientes y cargado de energía a ser algo rápido, frío, y con inyecciones de vitaminas artificiales para mantener con vida a la sociedad. Pero bien, mantener con vida no implica ni mantener fuerte, ni mantener alegre, ni mantener satisfecho al individuo... implica, simplemente, mantener viva a la persona. 

La figura de la madre que cocina platos increíbles se va desvaneciendo. Ahora recordamos a la abuela, ella es la figura que conserva resquicios de esa sociedad que habla de la cocina lenta y nutritiva. 

Un bebé necesita caricias para sobrevivir. Durante los dos primeros años de vida, si no recibe calor humano, no es capaz de sobrevivir. un bebé tampoco comerá nunca en una situación de estrés, necesita sentirse relajado y seguro para poder comer. La experiencia de un recién nacido frente al comportamiento de alimentación es algo que deberíamos copiar y tener en cuenta. Es lo que ninguno de nosotros hacemos ya. Ni comemos en calma, ni relajados, ni en ambiente familiar. 

Y ya no hablo de alimentarnos en esas condiciones, hablo del simple hecho de comer, que no implica nutrirse como deberíamos. Puede que antaño, aunque hubiera menos recursos económicos, se potenciaran mejores combinaciones de alimentos que representaban una gran aportación nutricional. Hoy por hoy, la tortilla de patatas con cebolla pre-cocinada y recalentada en el microondas ya no es un alimento, es comida vacía. 

Por comida vacía entiendo puro hidrato de carbono, que nos ayuda a quemar energía rápida, pero que carece de nutrientes específicos y necesarios. Y, el problema añadido es que, podemos pasar bastante tiempo comiendo eso y nuestro cuerpo no se quejará demasiado, él esta programado para intentar depurarse sin muchas quejas. Pero, a la larga, ha intentado substituir tantos elementos que no tiene mucho potencial para resistir más, con lo que se regenera en poco tiempo una enfermedad más intensa. Nos preguntamos ¿de dónde nace? de un bloqueo que se mantuvo latente durante años, al que no prestamos atención.  

Los seres humanos, si cocinamos actualmente, lo hacemos de manera muy básica y sin pararnos a dedicarle mucho tiempo a pensar en ¿Qué efecto tiene la comida que ingerimos sobre nuestro organismo? ¿Frío, calor, tranquilidad, nerviosismo? ¿Qué nutrientes me está aportando? ¿Nos está saciando o simplemente nos llena el estómago durante un rato? ¿Qué siento cuando estoy comiendo? ¿Con quién estoy cuando como? ¿Soy consciente de lo que como, de su sabor, de su intensidad? ¿de qué disfruto cuando como? ¿Me gusta el crujiente, el salado, el dulce, el amargo...? ¿Qué colores me gusta que haya en mi plato?

El rol femenino ancestral esta demandando resurgir. Muchas personas ya están despertando esa consciencia y, por suerte, no sólo son mujeres. Por suerte, podemos llegar al equilibrio entre hombre y mujer, basado en el respeto y, a su vez, nutriéndonos con el potencial de alimentos y de cariño que todos anhelamos... como los niños/as.

Más en mi canal de Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=VE4ex6L3Erg

Por Alba Salvany Garcia